LA RESPUESTA

¿Por qué CARMENES se llama CARMENES?

A. En homenaje a Carmen Vela, por su decidido apoyo a la ciencia e investigación básicas.
B. Porque el instrumento operará en sendos cármenes del Albayzin granadino (el Carmen Visible y el Carmen del Infrarrojo, Cercano a aquel).
C. En homenaje a Carmen Lomana, Carmen de Mairena y Carmen Electra, que apoyan la ciencia e investigación básicas tanto como la Carmen de la respuesta A.
D. CARMENES es un acrónimo formado por las iniciales de un montón de cosas raras.

Lo reconozco: la foto era un montaje. Requirió una tarde entera de photo-shop, aunque lo que más me costó fue encontrar una foto de Carmen Electra con ropa1. Así que, como muchos sospecharon, el apoyo de las tres Cármenes que se proponía en la respuesta C no era real. La opción correcta era la D: CARMENES es el acrónimo, nada menos, que de Calar Alto high-Resolution search for M dwarfs with Exoearths with Near-infrared and optical Échelle Spectrographs. Lo pongo completo porque su nombre es la mejor introducción posible al proyecto, cuyos objetivos finales son el diseño, construcción y explotación científica de un espectrógrafo de doble canal (visible e infrarrojo cercano) para la búsqueda de exoplanetas parecidos a la Tierra en estrellas de tipo M, que utilizará la técnica de velocidades radiales. Esta técnica es quizá menos intuitiva que la de los tránsitos, en la que se basan otros instrumentos que buscan exoplanetas, pero también bastante simple en su concepto. La idea de que un planeta gira en torno a una estrella puede llevar a confusión, ya que sugiere que la estrella está en reposo y que el planeta es el único que se mueve. En realidad, sin embargo, son los dos, planeta y estrella, los que giran en torno al centro de masas del sistema. A pesar de que el desplazamiento de la estrella es mucho menor, la parte radial de ese movimiento (es decir, la que lo acerca y aleja alternativamente de nosotros a lo largo de nuestra línea de visión) es perceptible a través del estudio del desplazamiento al rojo y al azul del espectro de la luz que nos llega. Lo más sorprendente, en este caso, es la precisión con la que CARMENES conseguirá detectar ese desplazamiento: el movimiento de estrellas situadas a decenas de billones de kilómetros (hagan la cuenta para Alfa Centauri, que está a cuatro años luz y pico) será caracterizado con precisiones de nada menos que… ¡un metro por segundo! Sorprendente, ¿verdad? Pero si he hecho mención aquí al significado de las siglas que dan nombre al proyecto no es simplemente porque sirvan como completa introducción a sus objetivos sino, sobre todo, para rendir homenaje a las mentes pensantes que crearon esa maravilla de la ingeniería acronímica. Porque, hablemos claro, es muy fácil ponerle a un telescopio espacial el nombre de un astrónomo famoso como Hubble o Kepler. Algo más de mérito tiene hacer que encajen las tres palabras clave de un proyecto en el nombre de un pintor, a pesar de que nadie le haya dado vela en este entierro (COROT: COnvection ROtation et Transits planétaires). Pero para crear un acrónimo gigante como CARMENES que, además de explicar perfectamente lo que se pretende en el proyecto, pasee el nombre de nuestra hermosa ciudad por el mundo a partir del de sus viviendas típicas… para eso hay que tener un par de narices. Reconozco que yo, como seguramente muchos de ustedes, pensé al principio que CARMENES se centra en estrellas tipo M porque había que conseguir esa letra para el acrónimo. Cualquier otro tipo espectral daría problemas: ¿CARBENES? ¿CARFENES? ¿CARGENES? Sin embargo, me he documentado y no es cierto. Las estrellas M tienen varias características que las hacen el blanco ideal del nuevo instrumento: son abundantes; son frías; son pequeñas. Sus parámetros, en definitiva, son los más adecuados para encontrar, con la tecnología actual, planetas parecidos a la Tierra girando en torno a ellas y dentro de su zona habitable. CARMENES. Mola2.

 

LA PREGUNTA

Vale, CARMENES mola. Si todo va bien, a partir de mediados de 2015 va a encontrar un montón de estrellas con planetas parecidos a la Tierra, a distancias de la estrella adecuadas para tener agua líquida y, por tanto, susceptibles de albergar vida. Y después… ¿qué? Si encontramos el planeta ideal y luego confirmamos que hay biotrazadores y todos los indicios apuntan a que puede haber vida… ¿podremos ir hasta allí para comprobarlo? Hay quien dice que no, que las estrellas están muy, muy, muy, muy pero que muy lejos, tanto que no sería posible alcanzarlas en un tiempo razonable a escalas humanas. Tal vez la solución sean vehículos robotizados que inviertan en el trayecto tiempos no asumibles por nuestros congéneres. Decenas de años, incluso siglos. En fases posteriores, los viajes tripulados probablemente tendrían que ser multigeneracionales, periplos en los que hijos y nietos nacerían y morirían en el trayecto, sin conocer durante toda su vida más entorno que su propia nave. Pero incluso considerando esas escalas de tiempo, sería necesario desarrollar tecnologías mucho más avanzadas que las existentes hoy día, ya que los cohetes actuales solo alcanzan velocidades de unas decenas de miles de kilómetros por hora, lo que apenas es suficiente para darnos un paseo por el entorno de nuestro Sistema Solar. Para llegar más lejos necesitamos una fuente de energía mucho más eficiente. La pregunta de este número es: ¿Cuál de estas tecnologías NO es real? No lo van a adivinar, porque todas suenan chuléticas, pero más falsas que un euro australiano:

A) Cohetes de antimateria
B) Naves de impulso por iones
C) Cohetes de flujo invertido con propulsión fotomagnética
D) Vehículos de distorsión espacio-temporal propulsados por materia exótica.

[Imagen: materia exótica. Fuente: Miguel Abril]

(1) Con más ropa que un bikini, quiero decir…
(2) Para ver hasta qué punto mola CARMENES, puede consultarse la página web del proyecto (carmenes.caha.es) o, en breve, otra que estamos creando con muchas más fotos.

Autor: 
Miguel Abril (IAA-CSIC)