Érase una vez una bella princesa con moñitos. Se llamaba Leia Organa, nació en el año 19 BBY (Before the Battle of Yavin), concretamente un 12 de mayo. Es conocido que fue senadora, revolucionaria y Dama Jedi, y que se casó con Han Solo. Pero poco se sabe de su historial amoroso (en el que no faltan el incesto ni la zoofilia) ni del divorcio en que terminó su matrimonio. Todo por culpa de la astrología amorosa…
Deconstruyendo...
Astrología amorosa para escépticos
Inés Rodríguez Hidalgo
Museo de la Ciencia de Valladolid
Tags: astrología, escepticismo, star wars

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1. Cuatro elementos tiene mi mundo…: el primer novio de Leia

Cuando nació Leia, el Sol se encontraba en la constelación de Tauro: ese es su signo solar, el que prácticamente todo el mundo conoce, y el más importante en astrología.

Los doce signos zodiacales se clasifican en cuatro grupos que corresponden a los elementos clásicos: tierra (Aries, Leo, Sagitario), agua (Cáncer, Escorpio, Piscis), aire (Libra, Acuario, Géminis) y fuego (Capricornio, Tauro, Virgo). Estos representan ciertos rasgos de personalidad que otorgan un “temperamento” similar a los nacidos bajo sus signos, y favorecen o perjudican la compatibilidad entre unos signos y otros. Por ejemplo, los signos de tierra van bien con otros de tierra y de agua (que la fertiliza), pero no con los de aire ni los de fuego.

Leia, princesa, pero de brillante intelecto, leyó con avidez todo lo relativo a su signo y comprobó que era una tauro total: los signos de tierra son muy estables, les gustan las cosas buenas de la vida, cuidan muy bien de su dinero… Y lo más interesante: en las relaciones amorosas dan mucha importancia a la sexualidad y la sensualidad, y pueden ser fieles hasta la muerte, si así lo deciden.
 

Leia buscaba a alguien de signo compatible con el suyo, de tierra o de agua. Como de joven le gustaban maduritos, su primer novio fue Darth Vader, nacido un 19 de noviembre. Al conocerlo pensó: “¡genial, un ardiente escorpión!”. Y se dispuso a abrasarse... pero la relación se enfrió enseguida. Entonces decidió consultar al maestro Yoda.

 

2. El tamaño sí importa: el primer chasco de Leia

A lo largo del año, el Sol recorre sobre el fondo de estrellas lejanas (aparentemente fijas) un camino llamado eclíptica, la línea en que el plano de la órbita terrestre corta el cielo. La banda de unos ocho grados de anchura a cada lado es el Zodiaco (Cinturón de Animales), y la atraviesan las doce constelaciones zodiacales bien conocidas. Los 360 grados del Zodiaco se dividen arbitrariamente en doce trozos iguales de treinta grados, correspondiendo cada uno aproximadamente a un mes: son los signos zodiacales, llamados como las constelaciones, pero con las que no coinciden exactamente. Se empiezan a contar en sentido antihorario desde el punto Aries, uno de los nodos en que la eclíptica corta al ecuador celeste. A partir del punto Aries el Sol, en su movimiento aparente, pasa del hemisferio sur al norte, lo que ocurre en el equinoccio de primavera, el 21 de marzo. Pero no todas estas constelaciones tienen la misma extensión: por ejemplo, Virgo es enorme y cae casi entera sobre el Zodiaco que, sin embargo, es cruzado por un pequeño trocito de Escorpio. Asociando el tamaño a duración, a Virgo le corresponden cuarenta y cinco días y a Escorpio solo siete.

Total… que Darth Vader no era escorpio sino libra, signo de aire que no va con los de tierra, en particular con una genuina tauro. Leia pensó: “¡vaya por Diós, resulta que era un libra, signo de aire, tan frío y racional él!”. Ya sabemos por qué rompieron (aparte de los ronquidos nocturnos, y diurnos…).

Leia conoció a otro chico (o algo así) con mucha personalidad, y una labia capaz de seducir a cualquier princesa. Para no errar de nuevo le preguntó su fecha de nacimiento…

 

3. El temible 12+1: el segundo chasco de Leia

Las constelaciones zodiacales ya fueron reconocidas en Mesopotamia más de dos milenios a.C., aunque la idea del Cinturón de Animales nació hacia el 700 a.C. y los doce signos que conocemos hacia el 400 a.C. ¡Pero hay muchas más constelaciones llamativas que cruzan el Zodiaco! En 1999 se estableció que la banda de ocho grados a cada lado de la eclíptica es atravesada por ¡21 constelaciones!, entre ellas Ofiuco, Orión y Pegaso. La Unión Astronómica Internacional ha determinado que al Zodiaco pertenece al menos la antigua constelación de Ofiuco, el serpentario, que actualmente cruza la eclíptica del 30 de noviembre al 17 de diciembre, entre Escorpio y Sagitario. Estadísticamente, se espera que una de cada veinte personas sea ofiuco.

La decepcionada Leia pensó: “¡No me lo puedo creer!, Chewbacca era realmente ofiuco, un signo sin catalogar, podríamos haber sido tan felices…”.

Leia no se rindió. Encontró a Han Solo, un libra del 20 de octubre, y tuvo la precaución de buscar en el 4. La prece¿qué? de los equi¿qué?: el tercer chasco de Leiainternet galáctico una buena tabla que incluyera Ofiuco y la duración astronómica de los signos. Así comprobó que él realmente era virgo, ¡otro signo de tierra! Dicen los manuales de astrología que “tierra con tierra puede transformarse en una colosal montaña de fe y vigor”. Y se casaron…


 


4. La prece¿qué? de los equi¿qué?: el tercer chasco de Leia

La Estrella Polar indica el norte del cielo, punto que, aunque parezca mentira, no ha estado siempre en el mismo sitio… porque corresponde a la prolongación del eje de rotación terrestre, y la Tierra gira como una peonza, cabeceando lentamente. Este efecto se llama precesión de los equinoccios, y hace que el punto norte describa una circunferencia, en torno al polo de la eclíptica, en unos 26.000 años. Como consecuencia, aproximadamente cada 2.160 años el punto Aries cambia de signo: desde el 2.000 a.C. al comienzo de nuestra era, estaba, efectivamente, en Aries; desde entonces hasta el 2150, en Piscis; y dentro de poco más de un siglo comenzará la Era de Acuario, de paz y fraternidad, que esperan ansiosos los seguidores de la New Age.

Por ejemplo, durante el eclipse solar del 11 de julio de 1991 se vio el Sol en la constelación de Géminis, no de Cáncer. Un astrónomo ofreció 10.000 dólares al astrólogo capaz de mostrarle una foto no trucada del Sol en Cáncer... (eso, en toda la Galaxia, se llama “cumplir sin gastar”).

Así que desde que se “inventaron” los signos del Zodiaco, estos se han retrasado una constelación, o más, y actualmente el signo astrológico corresponde a la constelación solo para el 14% de las personas.
Cuando Leia supo esto, se dijo: “¡cagüen la Fuerza, ni libra ni virgo, era un leo, signo de fuego! Ya me parecía a mí chulito y agresivo a veces… Pues yo paso de leones”. Y se divorciaron…

 

 

5. Epílogo

Según la astronomía, estas son las constelaciones del Zodiaco en la actualidad (dcha). Pueden decidir ustedes mismos a qué signo solar desean echar la culpa de su personalidad…

En cuanto a Leia, si viviera en la Tierra, cuna de la astrología amorosa que tanto la ha hecho sufrir, le recomendaríamos mantener el optimismo: supongamos que ella es compatible con un único signo, el que sea. Con unos siete mil millones de terrícolas, esencialmente clasificados en doce tipos de personalidad, uno por signo, debe haber unos 583 millones de seres humanos, casi la mitad varones, compatibles con ella. Solo es cuestión de tiempo dar con el candidato adecuado… ¡Ánimo, princesita!
 

Nota para los frikies de Star Wars:

El baile de fechas y amores entre personajes de la saga es una licencia literaria, por exigencias del guión. No se ofendan, por favor.


Sobre el autor:

Inés Rodríguez Hidalgo
Museo de la Ciencia de Valladolid
Inés es directora de la Fundación Museo de la Ciencia de Valladolid desde febrero de 2009.
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